lunes, 13 de junio de 2011

Segunda mitad del siglo XIX.

En este siglo se produce una lucha entre liberales, que querían repúblicas democráticas, y los partidarios del absolutismo. La Revolución Industrial generó una nueva tendencia política: el socialismo.

La Restauración.

Las potencias vencedoras (Inglaterra, Rusia, Prusia y Austria) firmaron el Tratado de la Santa Alianza que se mantuvo hasta 1830. En forma periódica se reunió un consejo que estuvo bajo la influencia del ministro autríaco Metternich. La Alianza recompuso el mapa de Europa satisfaciendo los deseos de los reyes y sin tener en cuenta las aspiraciones de los pueblos. También promovió la intervención militar en los países donde los liberales habían producido insurrecciones u obtuvieron ventajas.

Monárquicos, liberales y socialistas.

Tras la Restauración de 1830 en Europa, se intensificaron las luchas entre liberales y absolutistas. Se enfrentaron en las legislaturas, en las barricadas y aún en los teatros y las muestras de arte. Mientras tanto el creciente proletariado empezaba a llamar la atención sobre su terrible situación.

Las revoluciones.

En julio de 1830 estalló en Francia una revolución liberal que derribó a la monarquía. El gobierno de Francia quedó en manos de un nuevo monarca, Luis Felipe, con aparentes aspiraciones republicanas. Los liberales intentaron desplazarlo también, porque consideraban que había aprovechado en su favor una revolución que les pertenecía. Finalmente en 1848 una insurrección popular obligó a Luis Felipe de Orleans a exiliarse. En su lugar se instaló una república cuyo presidente era líder del partido liberal y sobrino de Napoleón Bonaparte, se llamaba Luis Napoleón. Lo mismo que en el caso anterior se produjo una cadena de revoluciones en toda Europa.

Socialismo y movimiento obrero.

La Primera Revolución Industrial iniciada en Inglaterra (1780-1850) se extendió por Europa, dando inicio a la Segunda Revolución Industrial (1870-1914) comenzando por Francia, Bélgica y Alemania. Como consecuencia, aumentó considerablemente el número de obreros que trabajaban y vivían en durísimas condiciones.
Entre 1830 y 1848, cuando el problema obrero se acentuó, se proyectaron leyes para reducir las jornadas laborales a 10 horas y suprimir el empleo de niños. Paralelamente se fundaron asociaciones y partidos políticos obreros. En 1847 se celebró en Londres un Congreso Comunista y allí fueron invitados los dos máximos ideólogos del movimiento obrero: Carlos Marx y Federico Engels. Ellos redactaron un documento titulado Manifiesto Comunista donde expusieron los fines de la reunión. Terminaba con la famosa frase: "Trabajadores del mundo, uníos".

Estados Unidos: expansión y guerra.

Después de obtener su independencia en 1776, Estados Unidos se extendió enormemente. Unos territorios los compró (como Florida a España o Alaska a Rusia), algunos los obtuvo por acuerdo con Canadá y otros se los sutrajo a México. Para mediados del siglo XIX el país ya se extendía desde un océano a otro.
Alcanzó un gran desarrollo económico. Los estados del Norte se centraron en la producción industrial. Los del Sur en la explotación del algodón y otros productos agrícolas, con el empleo de numerosos esclavos negros.
El tema de la esclavitud se convirtió en fuente de un gran conflicto, ya que el Norte era abolicionista y el Sur esclavista. En 1861 fue elegido presidente Abraham Lincoln, un reconocido antiesclavista. Un grupo de estados sureños se separó entonces de la Unión, y eso inició la Guerra de Secesión. Después de cuatro años de lucha, los estados del Norte triunfaron y se abolió la esclavitud.

La unidad de Italia y de Alemania.

Tanto lo que hoy es Italia como Alemania estaban formados por conjuntos de reinos independientes. Las aspiraciones populares eran, unir en una solo nación, las poblaciones que tenían el mismo idioma y cultura.
En Italia el rey de Cerdeña, Victor Manuel, expulsó a los austríacos que ocupaban el norte del país. En otras regiones hubo levantamientos nacionalistas, en los que tuvo participación destacada José Garibaldi. Merced a la acción de ambos, en 1861 se constituyó en reino de Italia con Victor Manuel en el trono. Los Estados Pontificios en manos del Papa, fueron incorporados en 1871.
En Alemania la unificación fue liderada por Prusia. Primero se formó una unión aduanera. Después el rey Guillermo I, con la colaboración de su ministro Otto von Bismark creó un ejército poderoso y obtuvo la incorporación de los pequeños reinos de habla alemana. En 1870 entró en guerra con Francia, a quien venció, y en una ceremonia en el palacio de Versalles quedó constituído el Imperio Alemán.

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